La señora

La niña estaba posada en su hamaca, balanceándose una y otra vez, aburrida y triste porque no tenía a nadie con quien jugar, algo le llamo su atención, levanto su mirada y vio a los lejos una cabaña, en ella estaba una señora de unos 50 años, parecía de más, por las canas que cada tanto ella se teñía de un rubio color canario chillón, y las cremas que cubrían su cara de piedra, reseca, senil daban la impresión su desesperado indicio de retener su juventud. Ella siempre provocaba comentarios fuera de lugar en su vecinos, lo cual ignoraba (mentira, la afectaba, solo que no lo iba a admitir). Su figura de tanque militar la hacía indeseable para los hombres, más aun su actitud de vieja mañosa que hacia que las personas se alejen de ella. A mí me daba lastima puesto que era una señora incomprensible pero que podía hacer yo… solo era la espectadora de mi propia vida… la mujer se lamentaba cada día de no tener con quien hablar, más bien decía que le gustaba su soledad… (Pero yo sabía que no era así, los ataques de pánico que con frecuencia tenia, solamente la hacían dudar de su mentalidad, ¿pero quienes eran para juzgarla? Cuando sus hermanos venían a visitarla, no quedaban más de media hora en la visita, ya que su faltante necesidad de afecto la convertían en insoportable, y las continuas charlas repetitivas que tenían lo hacían dudar de que si volverían en otra ocasión a visitarla, no se asemejaba al amor que ella tenía por sus hermanos… ella que desesperadamente ofrecía lo que NO tenía… nada se comparaba el sacrificio que hacía por ellos… (por el continuo reclamo que sus padres impusieron sobre ella… al ser la mayor, debía de cuidar de cada uno) su rostro añejo y sin expresión, la caracterizaba como a una “vieja loca” ante las demás damas que vestían con fogosos vestidos de época en esos días fríos en buenos aires… la mujer que tenía un tono expresivo de desdén y capricho aumentaría aún más con la noticia en que uno de sus queridos sobrinos predilectos la visitaría… aun así, siendo el predilecto… no quería salir de su rutinas de tés con alfajores. La vida la trajo puras desgracias, pero ella siempre sacaba ventaja… no por nada hacía favores, si no les convenía, ni se molestaba en hacerlo… vil y traicionera, como aquella ocasión donde oculto dicha información para su sobrino, (y se lo dijo a su hermano)sobre un posible trabajo como herrero y la cual ahora quedo como efectivo…(no se imaginan la cara del muchacho decepcionado porque su tía lo traiciono, y que hubiera sido para él, al poco tiempo de estar viviendo con ella se marchó para buscar posibles empleos en otro lugar, ya que la gota que derramo el vaso de paciencia se acabó, cuando su tía cínicamente se lo dijo… “creo que debes buscar trabajo…”) si así era ella, tan egocéntrica y celosa del éxito de los demás… tenía la idea cerrada, de que no se capacitaría en sus estudios literarios porque no lo necesitaba, según la mujer… (Solo los jóvenes deben aprender…) en todo caso, si querían su ayuda, que se lo pregunten… Tengo tardes de té, en donde podría compartir explayándonos de mucha información (como ella sabía que no agradaba a nadie, solo se mostraba amable… no quería se llenen con sus gérmenes las tazas traídas de Francia por su hermana) no sé si la soledad, la combatía a ella, o ella a la soledad… yo creo que fue un esfuerzo dejado a la mitad… Cuando se enteró que su primer marido y único amor, falleció de un infarto, aquel día no lo olvido nunca… más aún porque no tuvo un progenitor que lo recuerde… nada podía intervenir a sus estudios, y ahora paga las consecuencias… la mujer se limitó… incapaz de amar otra vez… se rindió ante la vida, ante los hechos que la hacían feliz, o al menos sonreír… pero en ese momento de vulnerabilidad, siempre aparece alguien que te mueve el piso, a pesar de que estaba en la etapa de duelo, otro hombre había puesto los ojos en ella, y su malestar fue desapareciendo de a poco, había encontrado al amor… esa etapa donde los pájaros vuelan, y las críticas son de menos importancia, y uno escala la cima de la libertad y felicidad, el enlace que se había formado, no la llevo a casarse… no podía… la pensión que recibía de su antiguo marido, hizo que deserte el hecho de unirse en profundo matrimonio. Lo cual era algo egoísta su pensar (pero todos sabemos que en esta vida, nada es para siempre).
El viento me hacía doler el estómago, me retorcía pidiendo ayuda, sentía algo que no había sentido nunca, ese dolor no se iba… me recordaba a ella. Observé aquella señora una vez más, esta vez, planchaba su camisa de hace 20 años que se la compro… ( si esa que tenía unos cuadros en el pecho.. y en la cintura tenía un bordado con seda, “una vestimenta de vieja, si se puede decir en mi opinión”) pero así era ella… la desgracia la perseguía, el muchacho que la acompañaba y dijo que “no” en el altar, comenzó a despreciarla, a tenerla de lado, en la cama el sexo no era el mismo que cuando lo conoció por primera vez… (Ella se dio cuenta) las charlas no era las mismas, las cenas se hacían tediosas de soportar para poder terminar lo antes posible e ir a dormir con estomago a medio llenar. Los días pasaban lentamente cuando solo se encontraban después del trabajo… la bebida se apodero de aquel hombre, lo cual su consumo afecto el doble, a sus diabetes como un problema más del que ya existía. La bebida lo sacaba de si, de sus cabales… de una persona racional… (Jamás toco un pelo a aquella señora) pero el hecho de que ya no dialoguen hizo que la mujer, decidiera separarse… (el hombre que tenía segundos amores, hizo que la deseche fácilmente, sin resentimiento alguno) aquella señora quedo devastada… triste, pensando en lo que hizo mal en su vida, la depresión la afecto por varios años, la soledad era su única compañera, las amistades que elegía, eran tan falsas como una comida con los reemplazos de los ingredientes secundarios, no encontraría el amor ni tampoco lo buscaría no vale la pena (se decía) aborreció a los borrachos, y a las personas que piensen diferente a ella, a la gente joven, a los animales, a los futuros sexos de a dos iguales (los despreciaba con fervor tal vez las desilusiones que tuvo ,la hacían una basura de persona) el trabajo en la universidad la entretenían, pero la soledad la hacía dormir de inmediato para esperar un día mas. Aquel destino vago, incierto y sin sentido la enveneno… ¿Pero quién podría culparla?